Entrevista al escritor Alberto Martínez Márquez


Alberto Martínez-Márquez: La crítica debe forzar el cuestionamiento de los órdenes culturales y establecer propuestas alternativas para que ésta sea una mejor sociedad.

  • Taty Hernández
  • Poeta y crítica dominicana

Muchos de los que reciben, en sus bandejas de correo, su “Poeta Invitado/a de la Semana” se refieren a Alberto Martínez-Márquez -Puerto Rico, 1966- como “el Profesor”. Su accionar va mucho más allá que impartir clases de Humanidades, Literatura, Historia y Cine en el Departamento de Humanidades en el recinto de Aguadilla de la Universidad de Puerto Rico. Entre otras cosas es poeta, narrador, ensayista, dramaturgo, antólogo y crítico literario. Recientemente ha sido elegido para presidir el capítulo puertorriqueño del PEN Club una organización literaria que reúne a destacados escritores a nivel mundial.

Con Alberto Martínez-Márquez dialogamos sobre la ruptura de esquemas en la escritura y su percepción sobre el presente y el futuro de la literatura en Puerto Rico, la crítica literaria y la literatura en Internet.

TH: Te consideras un heterógrafo…

martinez_nuevo_dia2AMM: Ciertamente. He acuñado este término, heterógrafo, heterografía, porque en él se basa mi escritura poética, mi acto creativo… El mismo proviene de dos vocablos griegos: Heteros, que significa lo otro y grafos que se define como escritura. Un heterógrafo es aquél que accede a lo que es diverso y divergente. En esto se cifra el universo plural de la palabra. Lo contrario sería una ortógrafos: orto, recto; grafos, escritura: el que escribe rectamente, unidimensionalmente… Por eso en mi poesía, como también sucede con mi narrativa y con mi teatro, hay una resistencia a seguir un patrón definido, formalmente y en términos del contenido, pues ya la temática es otra cosa. Nunca encontrarás dos poemas iguales, pues la búsqueda de expresión de esa diversidad y divergencia, de esa otredad imperiosa que se multiplica en el acto creativo, lo impide.

TH: Hablas de diversidad, divergencia en la expresión. ¿ Quiere decir que rompes esquemas?

AMM: Sí. Es parte de mi herencia vanguardista. Claro, que siempre he experimentado con la estructura del poema desde que comencé a escribir. Pero la ruptura con la sintaxis, con la cárcel de las reglas gramaticales, la tomé de las vanguardias de comienzos de siglo XX, de Apollinaire en adelante. Incluso Ezra Pound fue un modelo que tuvo gran impacto en mi poesía. Leí con suma fruición Los cantos, más por la arquitectura del verso y la construcción de su lenguaje poético que por su propio contenido. Yo no entendía lo que Pound escribía en términos del mensaje, pero sí creí entenderlo perfectamente en términos de la ruptura formal y estilística.

TH: ¿Por qué escribes?

AMM: Me llamó la atención que en una entrevista le preguntaran lo mismo a Italo Calvino, y que él contestara que escribía para dar un orden y una dirección a las palabras. Yo escribo para destruir la función consuetudinaria del lenguaje; escribo para patear al burgués; escribo para pervetir; escribo para dar qué pensar o no dar nada qué pensar; escribo para escribirme a mí mismo, y hasta la fecha el autorretrato que hago de mí con palabras es bastante chueca, dislocada, deforme. Y eso me gusta. De otra manera, si escribo para referir las cosas tal y como son, entonces sería un poetastro, un patanatas. En resumidas cuentas, escribo, porque me gusta hacerlo, y es lo único que sé hacer bien (con excepción del amor)…

TH: ¿Cómo percibes el presente y el futuro de la literatura en Puerto Rico?

AMM: Cuando regresé definitivamente a Puerto Rico en 1995, luego de haber vivido y estudiado en los Estados Unidos por espacio de cinco años, descubrí un panorama cultural desolador. Yo había salido en 1990, en plena apoteosis cultural. De hecho, 1992 marcó un año extraordinario para todo tipo de artista. Pero luego vino un marasmo tremendo, creado por la situación política, que fue agravándose hasta que en 1995 parecería como que no había mayores opciones. No veía mucho futuro a las letras en el país, en nuestra nación. No obstante, ese panorama fue cambiando y fui conociendo a los escritores más noveles. Eso me entusiasmó muchísimo. De pronto, a partir de 1998, hubo una especie de explosión, y comenzaron de nuevo los recitales, las exhibiciones, las presentaciones, etc. Claro, yo estoy generalizando bastante. Ahora mismo hay una figuras jóvenes importantísimas en la poesía como Guillermo Rebollo Gil, Yara Liceaga, Julio César Pol, Iris Figueroa Cardona, Uroyoan Noel, Noel Luna, Raúl “Gorras” Morris, Jorge Acevedo, José Raúl González (Gallego), Eddie Ortiz Schiaffino y Jeannette Becerra. En la narrativa están unos escritores geniales como Pedro Cabiya (que también ha escrito excelente poesía), Max Resto y Juan Carlos Quiñones, alias Bruno Soreno. Gallego, Uroyoán, Guillermo, Iris, Noel, Eddie y Jeannette tienen libros publicados. “Gorras” tiene publicado un CD que contiene sus poemas recitados. Hay que ver a este tipo en acción. Su Ópera Rap es fascinante. En la poesía hay un regreso a la oralidad. Eso lo he conversado con el propio Gorras Morris. No sé cómo le podemos llamar a esta joven generación; mucho más joven que yo, con todo y mis 36 años. Su escritura me atrae porque de una u otra forma tienen puntos de contacto con mi propia poética. Hay otro joven poeta, su nombre es Jomi (José Miguel Curet) y en estos momentos se encuentra estudiando fuera del país. Acaba de publicar un libro artesanal titulado De visita: simples rutina, que es excelente. Se nota un trabajo disciplinado con la palabra. Oiremos más de él en un futuro. Quiero hacer un comentario sobre Yara Liceaga. Esta poeta ha publicado mucha poesía en revistas y suplementos culturales. También ha circulado sus poemas por Internet. En algún momento nos sorprenderá con un buen libro. Muchos poetas y críticos estamos esperándolo.

TH: ¿Y Mayra Santos Febres o Etnairis Rivera?

limite_volcadoAMM: Etnairis Rivera, que es una buena amiga y una extraordinaria poeta, es ya una figura legendaria, canónica. Por tanto, cualquier libro que ella publique siempre tendrá aceptación por parte de la crítica, de los lectores y de los propios poetas. En lo que a Mayra Santos se refiere, se trata de una poeta más joven que Etnairis. Junto a este servidor Mayra Santos forma parte de la Generación de Poetas de los Ochenta. En el año 2000 publicó un excelente libro de poesía que pasó lamentablemente sin pena ni gloria por la crítica literaria puertorriqueña, que mantuvo un silencio que yo no me esperaba pues en ese año ella había publicado la novela que la catapultó internacionalmente: Sirena Selena vestida de pena. El poemario al que me refiero se titula Tercer mundo y fue publicado por Trilce Ediciones de México. Fíjate, es una pena, porque Mayra se inició precisamente en la poesía. La crítica elogió sus primeros dos libros, luego vinieron los libros de cuento, igualmente elogiados y después la novela, que ha abierto un camino para muchos escritores de Puerto Rico en el plano internacional. Uno esperaría que su tercer libro de poesía sea igualmente recibido, pero la crítica guardó silencio. Como dato curioso, Etnairis, Mayra, Mario Cancel y yo fuimos premiados por el Pen Club en su edición para libros publicados en el 2000. Etnairis recibió una mención por El viaje de los besos, Mayra el primer premio de novela por Sirena selena.. y Mario y yo el primer premio de antología de poesía por El límite volcado: antología de poetas de los ochenta, donde también figura Mayra como poeta.

TH: ¿Cuál es el rol que ha desempeñado la generación del 80?

AMM: La Generación de Poetas de los Ochenta en Puerto Rico realmente puso en función la multiplicidad de temas y formas escriturales que los poetas de los 70 propugnaron pero que no pusieron en función a cabalidad. Con sólo mirar El límite volcado: antología de poetas de los ochenta, que preparamos Mario Cancel y yo, y que fue editado por Isla Negra, uno se topa con una diversidad de dicciones poéticas, de formas escriturales, de temas. El 70 se opuso a la poesía militante, y trajo una propuesta de apertura, que como ya indiqué estuvo bastante limitada. El 80 es la primera Generación que no se opuso a nada. De hecho, tomaron al 70 como punto de partida. Eso es un momento importantísimo en la poesía puertorriqueña. El 70 fue una influencia para la gente del 80, y la gente del 80 se desplazó a zonas donde los poetas del 70 no habían llegado.

TH: ¿Cuáles criterios utilizaron tú y Mario Cancel para realizar la antología El límite volcado?

mario_cancel_lectorAMM: Cuando Mario y yo decidimos hacer la antología, ya teníamos una idea de quiénes la iban a componer. Nosotros fuimos poetas activos en los 80, Mario en el área Oeste de Puerto Rico, y yo en la Zona Metropolitana, y continuábamos siéndolo cuando nos conocimos en 1997, porque seguíamos escribiendo. Lo que hicimos fue acercarnos a esos poetas con quienes compartimos, y ellos nos respondieron. En el trayecto descubrimos al poeta Juan González Mendoza, que no había publicado nada, nunca. Pero cuya poesía fue escrita durante esa década y en cuanto a lo formal, lo temático y el contenido, tiene unas afinidades tremendas con la poética de los 80. A Juan lo incluimos como un ejemplo del poeta escondido que es preciso rescatar.

TH: ¿Confías en la literatura en Internet? ¿Por qué?

AMM:Con respecto a esto, sólo tengo que decir que hay excelente, buena, deficiente y malísima literatura circulando en el ciberespacio. Lo único que uno tiene que hacer es ser selectivo y escoger de acuerdo a los criterios estéticos que uno tenga. Pero definitivamente la Internet ofrece una oportunidad a los escritores que ningún medio informativo y tecnológico podía ofrecer hace quince años atrás.

TH: Estás haciendo una excelente labor de difusión utilizando la red de Internet esto me induce a cuestionarte si piensas que acrecienta las oportunidades de los escritores y escritoras. Si es así, ¿en qué sentido?

AMM: Internet te conecta con el mundo ipso facto. Es una forma de proyectarte en otros ámbitos, en otras latitudes, en otras regiones del mundo donde nunca antes pensaste llegar. Yo me he encargado de servir como difusor de escritores de lengua española, de la misma manera que otros escritores y activistas culturales se han encargado de difundir mi obra. Es una labor recíproca, como toda labor cultural y literaria debería ser. Internet es una utopía funcional, no exenta de fallas y de errores, pero está funcionando y he podido ver sus frutos. Ahora llegan muchos mensajes a mis diversas cuentas de correo electrónico, pero también ha aumentado el volumen de mi correo regular con el envío de libros, revistas y comunicación varia de escritores de Argentina, República Dominicana, España, Estados Unidos, Ecuador, etc. Incluso de otras partes de la nación puertorriqueña.

TH: ¿Cómo concibes la crítica literaria?

AMM: La crítica literaria puede operar de dos formas: reducirse al entorno académico; obtener una mayor difusión creando amplios espacios opinantes. En ambas, la tarea de la crítica es vital, pues ofrece claves para la interpretación de textos e incluso puede estimular a un público lector. A mi entender, la crítica debe forzar el cuestionamiento de los órdenes culturales y establecer propuestas alternativas para que ésta sea una mejor sociedad.

TH: ¿Es paternalista la crítica literaria en Puerto Rico?

AMM: En estos momentos la crítica literaria en Puerto Rico, fuera de la academia que es otra cosa, es casi inexistente. Aún así, dentro de la carencia de críticos, continúa imponiéndose una crítica de corte paternalista en tanto y en cuanto quiere apadrinar a ciertos escritores y a ciertos grupos. Nosotros, los de la Generación de Poetas de los Ochenta, fuimos vilmente vapuleados en un escrito de Carmen Dolores Hernández, crítica “oficial” de Puerto Rico desde el diario de mayor circulación. Ella se ha encargado de dar mayor relieve a algunas de las figuras jóvenes como si con ello nos echara tierra encima. Sin embargo, como tenemos muy en cuenta lo que hay detrás de todo esto, no nos hemos ensañado en lo más mínimo con estos escritores, ellos no tienen la culpa de que alguien nos quiera indisponer. Al contrario, hemos mantenido unos canales de comunicación y colaboración muy abiertos. Lo que me parece óptimo y productivo.

Tomado de Perspectiva ciudadana, 2 de octubre de 2002 . Editado en su contenido.

El sujeto romántico en el discurso poético de Abdiel Echevarría Cabán


  • Maribel R. Ortiz
  • Escritora y profesora universitaria

“I will define the poetic effect as the capacity that a text displays for continuing to generate different readings, without ever being completely consumed.”

Umberto Eco

echevarria_estoiscismo¿Cómo se representa el sujeto romántico en los poemas Soy, Vómito infinito, Notas, Cansancio y Dédalos filosos contenido en Estoicismo profanado, colección de poemas de Abdiel Echevarría Cabán?

El poemario Estoicismo profanado, de Abdiel Echevarría Cabán, está dividido en cuatro partes: “Dédalos filosos”, “Fusión del absurdo”, “Constante Cronos” y “Seducción de papel”. Quisiera llamar la atención sobre cuatro textos incluidos en la primera parte del volumen, “Dédalos filosos”, título que  anticipa una imagen sobre los textos reunidos en el conjunto; una hiedra de poemas con  tendencias románticas que evocan la nostalgia, lo idílico, la reminiscencia y la exacerbación del sujeto lírico, que puede vincularse con el Sturm und Drang, término alemán acuñado por los poetas pre-románticos, que quiere decir “tormenta e ímpetu”. El concepto “dédalo” sugiere también un laberinto, un reto confuso al instinto, o el “Dédalo” mítico, el inventor celoso y el Hermes helénico, padre de Ícaro.

Si “Dédalos filosos” sugiere la metáfora de un viaje a través de un laberinto peligroso e incomprensible en apariencia; “Fusión del absurdo” es algo así como una toma de posición al lado de la irracionalidad y la emocionalidad que es propia de románticos, surrealistas y postmodernistas. “Constante Cronos” apela a otro tema del romanticismo que es el tiempo y el problema de la trascendencia; y “Seducción de papel” parece una apelación a la salvación por la estética que es alternativa de románticos e irracionalista post nietzscheanos. La propuesta de Abdiel es a “resistir estoicamente” la amenaza que le rodea.

En el poema “Soy”, la primera estrofa propone:

Soy dos mundos unidos en una palabra.

Soy una palabra unida a dos mundos.

Soy el alma perdida y atada

Llama a la atención, el empleo de la anáfora en el conjunto de todos los versos. La voz poética, a través de esta figura retórica, expresa la exaltación del sujeto, una característica distintiva del romanticismo. Interesante es el uso del retruécano en el primero y el segundo verso de la primera estrofa, como forma lúdica del lenguaje, que se asemeja a un problema de lógica o de ingenio, parecido a un acertijo:

Soy dos mundos unidos en una palabra

Soy una palabra unida a dos mundos.

Abdiel Echevarría dice que el Yo es el todo: mundo, palabra que lo traduce y alma que lo anima. En el poema “Vómito infinito”, el título es una premonición del discurso poético. En la primera estrofa:

Soy el todo y la nada de mi existencia

negado a sobrevivir en sus lindes ausentes.

Embriagado soy del éxtasis la anuencia

abdiel_echevarriaLa metáfora de la duplicidad del ser o del sujeto, está nuevamente presente, ahora desde una perspectiva sombría y decadente que retoma los sentimientos de melancolía y evasión de los escritores románticos decimonónicos. El primer verso ostenta una postura maniquea en cuanto a la eterna lucha entre dos principios opuestos e irreductibles, “el todo y la nada”, típica de un romanticismo pagano, que vuelve a mirar a la Edad Media como modelo de inspiración.

En el tercer poema, Notas, el poeta maneja ciertos recursos poéticos como la sinestesia y el oxímoron a manera de un juego semántico. En la primera estrofa, por ejemplo:

Notas sumisas resbalan por mi espalda.

Acarician mis brazos rendidos

como un musical de invierno.

En estos versos el sentido auditivo es sustituido con el sentido del tacto, el cual se convierte en la cosa sublimada por la voz poética. La alusión a las “notas sumisas” y al “musical de invierno”, me remite al Concierto número 4 en Fa menor Invierno, que forma parte de Las cuatro estaciones; la serie de conciertos para violín y orquesta del compositor y músico veneciano Antonio Vivaldi. Así mismo, el lenguaje musical, las notas, apelan a los sentidos, de la misma manera que para los simbolistas, en especial, Baudelaire, “la música se vuelve vehículo de expresión de ideas por su sustancia simbólica”. La imagen de las notas que resbalan por su espalda, da la sensación de que se encuentran en un estado líquido, como notas de nieve fundida, por la alusión al invierno.  Lo “líquido” es un signo de lo femenino ¿se feminiza? Las notas son “caricias, ¿hace el amor en ese verso?

“Dédalos filosos”, último poema interpretado, puede ser interpretado como una síntesis de la propuesta del poeta:

Vierte el fluido consecuente de narcisismo en mis labios.

Hato harapiento de mi hoz,

dédalos filosos, palabras retraídas,

laxo perfume enmudecido

en el silencio neural.

Mares de ensueño

cobijados en su concha dormida

Pajal abarrotado en racimos de luciérnagas.

Madeja enrojecida de deseo,

sumida en el lagar de mis cobijas.

Este poema, cuyo título corresponde a la primera parte del poemario, es quizás el más “caótico” del conjunto. Llama la atención la referencia a las cosas aglomeradas: “dédalos filosos”, “hato harapiento”, “madeja enrojecida”, “pajal abarrotado”, “racimo de luciérnagas”. Esta sensación de acumulación, que crea el efecto de desorden o anarquía, se vislumbra en el título del poema. Dédalo es un laberinto, un reto confuso al instinto, como mencionara al principio de este trabajo.

En resumen, el sujeto lírico y los temas de los poemas interpretados de Echevarría Cabán, comparten muchos paralelos con el sujeto lírico y los temas de los escritores románticos y los simbolistas como Baudelaire. En estos poemas se aprecia la exaltación del Yo, los sentimientos de melancolía y evasión, el vínculo con la naturaleza; la cual participaba de los propios sentimientos del poeta así como sus distintos estados de ánimos, que deambulan entre lo sublime y lo sombrío.

Estas similitudes que se dan entre la poesía de un escritor novísimo de la llamada época de la posmodernidad y las características que comparte con la poesía de los escritores románticos decimonónicos podría estar relacionada, con el desencanto y la pérdida de la ilusión ante el discurso de la irracionalidad y del vacío de las ideologías. Por lo tanto, la poesía es el instrumento para el cuestionamiento de la identidad, la búsqueda del Yo (fragmentado) y el rechazo a los valores de la tradición, heredados de los modernos.

Nota: El comentario que antecede es la síntesis de una investigación graduada más extensa.

Poetas 2000 : Los vicios de Elidio la Torre Lagares


  • Mario R. Cancel
  • Escritor y profesor universitario

la oscuridad es un gato
que maleficia el aire
rasga la noche
mientras lame gemidos
carne movediza

la_torre_viciosLa escritura de Elidio La Torres Lagares, otra vez, trasciende el ámbito de la poesía fácil y el mero acomodo de palabras. En Vicios de construcción se topa el lector con una valiosa propuesta sobre la naturaleza del ser. El poemario es una reflexión profunda sobre varios asuntos teóricos con un largo historial que nunca envejecen.

En este caso se trata de la discusión de una naturaleza que ya no lo es puesto que nunca ha estado allí independiente de la reflexión o la acción humana. En ciento modo, la discusión que aquí se acomete muestra al lector un ser que es un siendo. Esto sucede porque el ser siempre se niega o porque está guiado por una dialéctica inquieta que jamás se resuelve de manera definitiva. Nada queda fijo detrás de esta poética.

La calistenia extrema me deja la impresión de que se trata de algo más. Esta gimnasia o combate cuerpo a cuerpo en el núcleo del ser deja en el poema “quiebra” (19) la idea de que se deja de ser, de que algo se pierde en el proceso: “la capacidad de soñar” (19). En “rayo” (21) lo que se extravía es “la carne”. Adjunto a ello se deshace la fe y la vitalidad. El camino a la inercia está abierto.

Esa propuesta sobre el ser / siendo / dejar de ser le da un carácter tentativo a todo. Afirma la contingencia de la palabra y de lo que ella oculta. La poesía tampoco es un edificio definitivo después de arribar a esta conclusión. Esa situación de incertidumbre es lo que el poeta propone como la consecuencia (i)lógica de los vicios. La metáfora de la “carne movediza” (23)–sin consistencia, inconstante- afirma esa impresión de ausencia de solvencia que el poeta parece celebrar como un espacio inédito de libertad. Las “sílabas líquidas” –los textos-  funcionan como una semilla vital otra vez.

El poemario es una bienvenida a la muerte de una tradición de pureza y estabilidad que resulta intolerable por su fatuidad y soberbia. Pero esta muerte ha perdido toda su majestuosidad y grandilocuencia. Se trata de un ser grosero que “se sirve de mi whiskey / enciende un cigarrillo” (15) como cualquier hijo de vecino de urbanización.

la_torre_muertoLos vicios aludidos son los defectos en la hechura del ser. También podría denominarlos pecados si apelo a otros contextos semánticos. Pero en ambos casos los vicios / pecados humanizan en la medida en que alejan a los seres humanos de la perfección. Somos humanos en la medida en que los padres míticos pecaron: violaron una orden autoritaria y se avergonzaron de su desnudez y se desearon. De otro modo, todavía los hombres y mujeres serían ángeles puros prisioneros de una perfección imposible de imaginar y, por lo tanto, insulsa e inadecuada. Si pecar humaniza, la vida en el pecado es la única posible e intentar otra cosa sería una forma de echarla a perder. Dios es el Demiurgo, otra vez. El catarismo medieval y la transvaloración nietzscheana han jugado con este dilema en numerosas ocasiones.

En cuanto se aplica esta metáfora procedente de las artes de la construcción a la invención de lo humano –y lo poético-,  la inserción del protagonismo de los vicios deja al lector en un territorio nuevo. Los humanos son una invención defectuosa. La idea de la naturaleza perfecta que se ha dejado atrás ha perdido relevancia y se encuentra vacía. La perfección imaginada nunca estuvo allí. La ensoñación de esa utopía resulta ser un acto febril de acomodo ideológico, un acto camaleónico. Bajo esas condiciones nadie necesita de una identidad, ese estúpido parecerse a sí mismo que la modernidad añora pero a la vez destruye. El acto de imaginación activa se materializa en los poemas.

El poemario ocurre en tres tránsitos. Los Vicios estructurales afirman los defectos de los soportes de lo humano. En esa parte del poemario la memoria es fundamental y Adjuntas aparece con toda su fuerza como en buena parte de la obra de La Torre Lagares. Adjuntas es el vientre que se dejó atrás y al cual siempre se mira con angustia.

Los Vicios funcionales confirman el mal desempeño del papel que ha tocado a cada cual. Lo humano es mero homúnculo, garabato o boceto, anti-figura. Por fin, en Vicios de terminación se aclara que los esfuerzos por personalizar aquella obra imperfecta que funciona mal no están del todo perdidos ¿o sí? Se trata de la parte más vigorosa de la colección. “loop” (57) , “J.C.’s back” (66) y “ciudad” (73) son tres obras maestras. La poética de “loop” es clara: la poesía es “impostura” o fingimiento, pero la finalidad de “decirnos” está allí.

Quien busca un modelo de poesía en la postmodernidad,  aquí lo hallará y se llama Vicios de construcción…

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