Escribir en Puerto Rico: Reflexión sobre la(s) literatura(s) presente(s) (VII-VIII)


  • Mario R. Cancel
  • Escritor y profesor universitario

VII. Ese individualismo radical sirve para explicar la imagen que el escritor elabora de sí mismo. La cuestión de qué significa ser escritor produce respuestas distintas cuando se formula. La idea del intelectual con sentido de pertenencia a un hipotético colectivo, tan común en los escritores del 1960 y el 1970, ya no es atractiva. Del mismo modo, la concepción ética de que se escribe con el fin de evaluar críticamente la realidad, ha sido revisada.  Ello explica la huida de lo que quedaba del realismo social -incluyendo el realismo mágico- y la afirmación de un discurso irrealista que apropia espacios poco comunes en la tradición de lo mágico en el país.

CabiyaEn la escritura del 1960 y el 1970, lo mágico se apropió con los artefactos de Sartre o Brecht. Los procedimientos de Cortázar o García Márquez, no tanto de Borges, eran reinvertidos en la escritura de la magia en el país. Cordial magia enemiga (1971), de Tomás  López Ramírez, se movía entre el surrealismo moderado y lo maravilloso a la moda. En Delfia cada tarde (1978), Edgardo Sanabria Santaliz trabajó el tema del papel deformador de los medios masivos de comunicación. El recurso a lo mágico sirvió al escritor para articular un discurso crítico que aspiraba sanar una patología.  En ambos casos, la introducción de lo irreal se hacía para llamar la atención sobre lo real mediante la extrañeza. La imagen mágica o fantástica, obligaba a buscar un contenido representacional específico. La inserción de ciertos indicadores de sentido ofrecía pistas respecto a como se debía interpretar el texto.

Una forma alterna de la escritura de la magia en el país fue la parodia y la sátira. En ese territorio el citado Luis Rafael Sánchez ha sido un maestro. Pero el trabajo de Juan Antonio Ramos en Papo Impala está quitao (1983) sigue siendo un modelo insuperable. La caricatura y el esperpento son procedimientos que enmascaran la realidad, pero siempre dejan indicadores claros sobre cómo enfrentar el texto. Mediante ellos, se estimula el desarrollo de un contenido representacional y un significado específicos.

Después del 1990, lo irreal se trabaja como parte de una poética autónoma de la realidad. En cierto modo, se recupera el sentido semántico fundamental de la fantasía como capacidad de representar mediante imágenes, cosas pasadas, lejanas o ideales. Pedro Cabiya es, por mucho, el narrador más logrado en ese aspecto. Sus ficciones radicales, como es el caso de La cabeza (2007), un texto entre la ciencia ficción, el absurdo y la virtualidad, no se proponen un contenido representacional ni aspiran significado lógico alguno. La voluntad pedagógica se ha convertido en voluntad lúdica.

Esto parece pura evasión de lo real pero no lo es. El establecimiento de conexiones con el mundo, queda en manos de lector. El lector ya no se concibe como un receptor pasivo de la palabra de un intelectual aristocrático. Hoy se acepta que “el texto es producido por la imaginación y la interpretación del lector” a partir de su capacidades y limitaciones. El sentido que se le adjudica al texto es un asunto personal. (Chartier, 1999, VI) La postmodernidad no solo afirma el individualismo de la escritura sino el de la lectura y la interpretación.

QuinonesVIII. La huida de la realidad se da lo mismo hacia un hipotético interior o exterior. Los temas clásicos del viaje y las altertopías evaden las convenciones respecto al tiempo y el espacio. (Braceras, ed., “Póslogo LyC” 189-198) El viaje interior desemboca en una búsqueda individual pensada o en ficciones paranoicas complejas. Varios de los excelentes relatos de la antología Mal(h)ab(l)ar, editada por Mayra Santos Febres, son prueba de ese retorno al yo, como bien señaló la editora en el prólogo del volumen. Pero en el territorio de las ficciones paranoicas la figura más notable es José Liboy Erba. Cada vez te despides mejor (2003) es una colección en donde la interioridad es un caos que evade toda adjudicación de sentido.

El concepto altertopía se refiere a lugares o espacios alternativos a aquellos que se reconoce como reales. Se trata de los paraísos de la incoherencia divorciados de todo orden lógico. Recuerden que las utopías y las distopías son revisiones morales de órdenes racionales reconocibles. Por eso dependen tanto de la lógica para ser comprendidas. En esta dirección el Breviario (2002) de Juan Carlos Quiñones es clave. El citado Cabiya de las Historias tremendas (1999) y Juan López Bauzá en La sustituta y otros relatos (1997), demuestran que la veta más enriquecedora de la narrativa puertorriqueña camina en esa dirección.

Lo irreal gratuito es puro juego hasta el punto de que el caos invade la narrativa. Ese es el caso de las narrativas de los juegos electrónicos. En estas narraciones la relación causa-efecto no tiene nada   que ver con la lógica, y augura un final catastrófico. La victoria es la ruina del otro, como en las grandes teorías de la guerra. Es una dialéctica simple, maniquea, que facilita el acceso al texto mediante un lenguaje estándar. En este contexto la novela corta de Cabiya, La cabeza (2007) ha establecido una pauta valiosa.

La caja de herramientas del escritor del 1960 y el 1970, y la del 1990 es la misma. La coincidencia entre ese instrumental y el de las vanguardias de principios del siglo 20, son obvias. Pero el escándalo que producían esas técnicas ya no es el mismo. Las técnicas vanguardistas -desde la intrusión de la cultura pop hasta el libre fluir de la conciencia o la escritura automática- son ahora mero formalismo. La impresión que queda es que la escritura literaria ha perdido radicalidad y capacidad para sorprender después del fin de la Guerra Fría. El escritor es un artesano iniciado en ciertas técnicas, no un iluminado de la inspiración platónica.

En conclusión, escribir en Puerto Rico hoy ofrece  posibilidades infinitas. Las mismas deben ventearse. Me parece que el Pen Club es un buen espacio para iniciar esa discusión. Los elementos que hicieron posible este encuentro así lo demuestran. Espero que lo que hemos hecho aquí en la noche de hoy no sea un esfuerzo vano.

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