Las vanguardias en Puerto Rico


  • Mario R. Cancel
  • Escritor y profesor universitario

Comentario en torno a  la publicación de Amarilis Carrero Peña y Carmen M. Rivera Villegas, eds. Las vanguardias en Puerto Rico. Madrid: Ediciones La Discreta, 2009. 456 págs.

Amarilis Carrero Peña y Carmen M. Rivera Villegas, colegas del Departamento de Estudios Hispánicos del Recinto Universitario de Mayagüez, acaban de publicar el volumen Las vanguardias en Puerto Rico. Se trata de una valiosa colección de lecturas en torno al fenómeno de las vanguardias  literarias en Puerto Rico y su impacto. El centenario de las vanguardias tiene en este volumen su testimonio más maduro. Se trata de un libro que actualiza la discusión abierta por Luis Hernández Aquino en su clásico Nuestra aventura literaria de 1964.

vanguardiasUna de las novedades de esta colección es que no solo se revisa el papel de las vanguardias en el contexto literario. La escritura vanguardista, una actitud que marcó la praxis interpretativa antes y después de la Primera Guerra Mundial, entra en la sección “Otros contextos: crisis culturales en clave vanguardista”, en un rico diálogo con las discursividades políticas, sociales y culturales que marcaron el debate en el país hasta 1940. Del mismo modo, “Pretextos: El legado vanguardista en la creación contemporánea” propone una serie de procesos por medio de los cuales la actitud vanguardista se reformula en un presente cultural de cambio.

Esas búsquedas, atrevidas a veces, inusuales en otros casos, permiten mirar a las vanguardias como algo más que una protesta literaria contra el anquilosamiento de los valores sagrados de Occidente y la Modernidad. De hecho, conectan aquella creatividad lo mismo con la llamada Generación del 1930 por medio del ensayo de Carlos Gil; con la música popular puertorriqueña como es el caso del texto de Jaime L. Martell Morales; con la discusividad política preciosista y simbolista de Luis Muñoz Rivera como sucede en el trabajo de Aníbal J. Aponte Colón; con las teorías económicas del dólar que se insertaron en los primeros años del dominio americano en Puerto Rico como hace José Anazagasty Rodríguez; o con la danza como logra Marisa Franco en su trabajo sobre Viveca Vázquez.

Igualmente, los ensayos de crítica literaria penetran la escritura vanguardista con una óptica abierta que mira lo mismo hacia la obra de Juan Antonio Corretjer y Clara Lair; o se desvían hacia José de Diego Padró y Graciani Miranda Archilla. Las investigaciones de Magda Graniela, Jacqueline Girón, Alberto Ameal Pérez y Elidio la Torre Lagares, representan una aportación a la discusión de un tema muchas veces pospuesto en la critica nacional.

Por último, el valor mayor de este libro radica en su polifonía. Voces de una diversidad de disciplinas y formaciones –comparatistas, hispanistas, caribeñistas, historiadores culturales, sociólogos, filósofos, politólogos y lingüistas- se encuentran para enfrentar la palabra. Nada más enriquecedor que esa apertura y esa diversidad. Amarilis Carrero Peña y Carmen M. Rivera Villegas, las editoras, han elaborado un proyecto de debate original que debe servir de modelo para la academia.

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