La Universidad: un manuscrito hallado


  • Mario R. Cancel
  • Escritor

Borrador de un discurso anotado en un papel que se encontraba en el estómago de un ratón diminuto que me dejó mi gato Pablo Picasso esta mañana, Día de los Presidentes, en el balcón de mi casa de clase media cuando me disponía  a salir anormalmente a trabajar en el Recinto Universitario de Mayagüez a pesar de que vivo en una colonia americana de las Antillas que adora e ignora la razón de ser de la mayor parte de los días feriados del Imperio que se los ha impuesto durante más de 100 años de relaciones.

La Universidad que todos queremos se puede avizorar en los intersticios de la que ahora  agoniza. Las crisis no son siempre la frontera de una caída. También pueden representar la semilla de un nuevo comienzo.

La Universidad que todos queremos es una en que los empleados de mantenimiento no hagan tertulias a todo pulmón sobre asuntos sensitivos a la política actual del país en la cercanía de las oficinas de los profesores que se encierran en su cubículos llenos de polvo con el propósito de reflexionar en torno a temas altamente intelectuales y complejos, y batallan durante horas centre el sueño y la vigilia con el apoyo del trago de café o la bebida energizante en la medida en que intentan seguir sirviendo bien a los estudiantes que con derechos de matrícula y sus cuotas pagana una parte sustanciosa de sus salarios…

Profesor

Una Universidad en la cual los servicios sanitarios se abren por turnos que nadie conoce porque no hay suficientes conserjes para darles mantenimiento, y los usuarios no tienen puntería a la hora de orinar, se niegan a descargar el sanitario y han convertido las paredes de los mismos en tablón de expresión política, social, sexual y bitácora de citas, en una nueva versión de una red social de bajo costo que bien podría denominarse Bathbook o Urinatter

Una Universidad en que los empleados no docentes se observan raras veces, como puñalada de pícaro, porque buena parte de ellos han decidido tomar los días por enfermedad que no les devolverán antes de la fecha de pago de contribuciones sobre ingresos, justificando la dicha decisión con el argumento de la aguda crisis económica que nos aqueja, o que resultan invisibles porque han preferido el retiro temprano a la posibilidad de ser testigos de la forma en que los que fue una Universidad se transforma en una universidad…

Una Universidad de verdaderas puertas abiertas porque, una vez se daña una, permanecerá inútil y de par en par  mientras la queja se convierte en informe, el informe en pesquisa, la pesquisa recomendación, la recomendación en cotización y la cotización en acción concreta para conseguir que la misma pueda volver a cerrar…

Una Universidad en que se cierran programas académicos y no se crean programas académicos, porque crear un solo curso nuevo, original y bien pensado puede tomarle a un profesional experto de 5 a 6 años, periodo en el cual otros profesionales expertos en asunto totalmente diferentes a la materia de curso que quiere crear, insistirán en darle recomendaciones sobre cómo debe diseñar, apropiar y difundir un tema que le es totalmente extraño y sibilino…

Una Universidad en que la “mano secreta” del mercado se ha convertido en criterio de calidad académica, y la eficiencia educativa se mide en términos de cuanto estudiantes gradúa un programa por año. Una Universidad en que pensar al margen de “mano secreta”, a hurtadillas de los grandes intereses, a contrapelo del fin de la ganancia, puede conceptuarse como un pecado de lesa economía y no de lesa humanidad

Una Universidad que aquellos que ya no pueden hacer nada por ella, exgobernador@s en particular en ceremonias pretenciosas que conmemoran los heroísmo de los viejos patriarcas desdibujados por el tiempo, exgobernador@s que casualmente cuando pudieron hacer algo por ella, resultaron pusilánimes e inoperantes como si el compromiso con la institución fuese más asequible cuando ya no tienen poder para ello y están en posición de manipular la institución como un balón político para animar sus oscuras aspiraciones pesadillescas que a nadie en verdad interesan…

Una Universidad capaz de espantar a los estudiantes que sueñan estudiar en ella porque es la mejor y la más barata, una Universidad con poder para amedrentar a sus trabajadores diciéndoles que deben trabajar más y que no se revisarán sus acuerdos sindicales ni sus salarios, una Universidad que ha conseguido que los profesores, que siempre se han considerado a si mismos pensadores e intelectuales respetables que caminan como levitando por el mar de un mundo que presumen comprender pero que no pueden cambiar ni dirigir, una Universidad que ha  convertido a esos profesores en lo que ellos se han resistido siempre a ser, meros trabajadores del Estado relativamente bien pagados, sin que ello lacere la calidad académica de su discursos…

La Universidad que todos no solo se avizora, se siente, se huele, se palpa, se sabe. Esa es la Universidad que todos queremos.

La firma está ilegible. Se presume que se trata de un alto funcionario de la Junta de Síndicos o de otro Gobernador.

Narradores 2010: Correr tras el viento ¿qué papel cumple la literatura?


  • Mario R. Cancel
  • Escritor e historiador

Uno de los aspectos más interesantes de Correr tras el viento, novela más reciente de Elidio la Torre Lagares, radica precisamente en los elementos de continuidad que muestra con su novelística anterior. No se trata solo de los ambientes sociales que frecuenta y la forma en que manufactura las tramas, o maneja el suspenso o recurre de una manera sado-cómica a la violencia gráfica. Eso de por sí tiene una gran relevancia.

La forma en que La Torre Lagares apela al Puerto Rico del presente me trae a la memoria la gracia cínica con que Emilio S. Belaval retrataba al país en sus Cuentos para fomentar el turismo (1946). El hecho notable de que se trate de dos fronteras bien definidas entre un mundo que se deja atrás y otro que se adelanta, no debe ser pasado por alto. Belaval veía morir el orden tradicional rural ante la modernización y la urbanización. La Torre Lagares ve languidecer el mundo moderno y urbano ante el avance de la postmodernidad y el orden posturbano dominado por la mano invisible del hipermercado. Pero en La Torre Lagares la situación es más extrema: el siglo 21  representa un espacio preciado para cierto tipo de  violencia popular refinada que raya la frontera de lo cinematográfico y el efecto especial: la violencia es espectáculo mediático del mismo modo que lo es un deporte o un reality show. Ante ella el observador se siente tal y como si asistiera a la representación de un gran circo romano que nunca termina. El único signo que suaviza la brusquedad y la aspereza del lenguaje de esta novela es la comicidad natural y bien conseguida de Dolo Morales, como si se tratara del tonto de un filme clásico.

Lo que más me llama la atención, sin embargo, es la sensación de desesperanza y juego que insufla estos textos. La Torres Lagares es un scriptor ludens, no me cabe la menor duda. Las opciones que deja al receptor son pocas: o este se convierte en un lector ludens o no apropiará el tráfico imparable de textos, no podrá dialogar con el texto. Correr tras el viento reitera la incapacidad de la literatura como tabla de salvación, convicción que fue una de las banderas más poderosas y confiables de la Era de las Vanguardias y de la Crisis de la Modernidad a fines del siglo 19 y principios del siglo 20.

No debo pasar por alto que, en sus narraciones anteriores, Gracia (2004) e Historia de un dios pequeño (2000), Abel Pesares y Jabí también son seres frustrados, escritores mutilados que se han visto precisados a  instrumentalizar la capacidad de crear realidades alternas  con las palabras, hasta convertirlas en mero medio de sobrevivencia en una sociedad literariamente castrada. La sugerencia es que el escritor se ha transformado en un fantasma: lo que subsiste es el mero redactor mecánico que todavía puede preciarse de su alfabetismo.  Abel y Jabí son dos metáforas de la incapacidad del Logos para enfrentar ciertos giros del presente. La novedad de Correr tras el viento es que la Torre Lagares conscientemente se aleja del leguaje hierático y la apelación a la sacralidad que dominó el discurso de Gracia.

El Brad Molloy de Correr tras el viento completa una trilogía que argumenta alrededor del hecho de que la salvación por la literatura es una ilusión o una parodia. La sugerencia beckettiana del nombre del personaje no está demás. Brad se literaturiza vagamente cuando recuerda la vieja pasión que le unió a la mujer que ahora es de otro. Pero literaturizarse significa hacerse más irreal, absurdo y ridículo. Reducida a un gesto, la literatura no es más que una máscara endeble que llama la atención sobre ciertos asuntos, entretiene poco o mucho, pero no resuelve nada, como si se tratara de un personaje extra invisible para todos que pulula por el plató de una película serie B que nunca termina. El aspecto más radical de ese asunto son las interrogantes que plantea. La mayor es para qué o de qué querría la humanidad salvarse. Después de todo, ¿qué significa la salvación en el marco del Neoliberalismo y la Era Global?

Lo nuevo de Correr tras el viento es la vinculación entre las drogas, las armas y el mercado cultural: el refinamiento y el buen gusto terminan al servicio de la ilegalidad y del dinero sucio. No está mal para una época en que se puede robar un bastón que perteneció a Betances para venderlo en el mercado libre, o arrancar una estatua del mismo prócer de su pedestal en Cabo Rojo para fundirla y transferirla a un traficante de metales. Me tienta la idea de que muchas de las percepciones que La Torre Lagares codifica y expresa en su narrativa, dominan la expresión literaria actual. Nada más distante de la escritura amarga pero esperanzada de la Generación del 70. En su momento habrá que volver sobre asunto.

Porto Rico: hecho en Estados Unidos


Editora Educación Emergente acaba de anunciar el lanzamiento del libro Porto Rico: Hecho en Estados Unidos, una colección de ensayos de interpretación del  Dr. José Anazagasty Rodríguez, sociólogo especialista en Estudios Americanos, y el Prof. Mario R. Cancel, historiador, especialista en Estudios Puertorriqueños y escritor. El volumen recoge seis ensayos   y dos reflexiones elaboradas desde la perspectiva de la sociología ambiental, la teoría social, la historiografía cultural y la interpretación literaria, en torno a la imagen de Puerto Rico elaborada por un grupo de escritores estadounidenses a raíz de la invasión de 1898.

Porto Rico: Hecho en Estados Unidos se apoya en el andamiaje del “nuevo sentido común,” un acercamiento anti-fundacionalista que, una vez asume la lingüisticidad del ser, aplica el modelo hermenéutico de los textos literarios al ámbito ontológico. Los autores argumentan que la imagen americana del Otro, el Puertorriqueño,  se sostiene sobre una “economía de la alegoría maniquea” que inventa a Puerto Rico no solo como un opuesto, sino como un opuesto inferior. La reevaluación de la invasión de 1898 a 13 años del Centenario de su conmemoración, es una invitación no sólo a la reescritura de las teorías en torno a las relaciones entre Puerto Rico y Estados Unidos, sino de todo el pasado colonial con España y de las relaciones simbólicas del país con El Caribe, Hispanoamérica y el mundo en la Era Global.

El libro está dividido en tres partes: Posicionamientos, Artificios Históricos y Artificios Maniqueos. En Posicionamientos, Cancel realiza un esfuerzo por ubicar los textos americanos en su conjunto en el contexto de la Historiografía Puertorriqueña, y Anazagasty Rodríguez contextualiza lo que denomina los “textos ignotos” en el marco teórico del libro. En Artificios Históricos Cancel pone a dialogar las dircursividades de tres iconos de la historiografía del cambio de siglo 19 al 20 en dos ensayos: se trata de Rudolph Adams Van Middeldyck, Salvador Brau y Paul G. Miller. En Artificios Maniqueos Anazagasty Rodríguez profundiza en el uso de una  Economía Maniquea en un volumen de George Milton Fowles, y reflexiona sobre la condición de Texto Simbólico de la obra de Edward S. Wilson. El volumen abre con un prólogo donde los autores explican su propuesta teórica, y cierra con un póslogo en el cual Cancel evalúa la situación de los estudios históricos a la luz de la producción del este libro.

La Editora Educación Emergente (EEE) es una iniciativa sin fines de lucro encabezada por la Dra. Lissette Rolón Collazo que aspira consolidarse en el marco de la publicación digital e impresa de materiales alternos para la educación escolar y universitaria. Su meta es además estimular la discusión de temas polémicos desde una perspectiva renovadora por medio de  materiales accesibles a todo tipo de profesionales de la educación y la libre discusión de las ideas.

Porto Rico: hecho en Estados Unidos adelanta la discusión en torno a  la retórica imperialista estadounidense y la producción capitalista de la naturaleza en Puerto Rico, a la vez que profundiza de una manera original en la discusión en torno a la invención y reconstitución de una Identidad Puertorriqueña en los márgenes del siglo 20 y el  21.Para obtener más información sobre este proyecto puede escribir a eeemergente@gmail.com

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