Poetas 2000: Abdiel Echevarría, Estoicismo profanado


  • Mario R. Cancel Sepúlveda
  • Catedrático de Historia y escritor

 

Echevarría, Abdiel. Estoicismo profanado. Carolina: Terranova, 2006. 78 págs.

Estoicismo profanado: una reflexión

En primer lugar, quisiera agradecer a Abdiel Echevarría, amigo, colaborador y poeta el placer de leer y comentar su libro. Siempre es una grata experiencia chocar con las nuevas voces y aprender la distancia que imponen hacia las nuestras.

En segundo lugar quisiera hacer una aclaración sobre la cuestión de la interpretación de la obra de un colega. Toda interpretación es una apropiación desde la diferencia y la distancia. La idea del diagnóstico sobre un texto me parece una aporía. Toda lectura es una intromisión en el todo del otro.

Los riesgos en ese proceso de invasión siempre son muchos. Los peligros son mayores cuando se trata de textos poéticos que, como el de Abdiel, revelan una compleja intimidad por medio de una factura hermética. El hermetismo, la cerrazón, es la mejor manera de hablar de uno mismo. Lo cierto es que, a pesar de toda la cercanía, siempre se habla de uno mismo como de un extranjero. La identidad es un mito poderoso y frágil.

Abdiel_EchevarriaPor eso toda lectura, y esta lectura en especial, no debe ser considerada sino como un simple boceto. Mi lectura es una manera de decir lo que el texto de Abdiel me comunica, a sabiendas de que a otros lectores le comunicará otras cosas.

Estoicismo profanado (Terranova, 2007) es un texto que gira sobre la poesía. Eso ha dicho Alberto Martínez-Márquez, poeta de la generación de 1980, en el breve prólogo que antecede el texto. Es “poesía de la poesía” y una invitación a la persistencia en la creación. El motivo y el tono colocan al autor en la tradición de los escritores reflexivos –lejos de la racionalidad estructurada y cerca de la anarquía y al caos- que ha caracterizado al segmento más notable de la poesía de los últimos 25 años.

La reflexión en Estoicismo profanado toma una forma pausada y calma. Ello es así incluso cuando se cavila sobre las pasiones, como es el caso del texto “Hilvano el recuerdo” (30); o en torno al desasosiego que produce el mundo urbano, como sucede en “Un recuerdo lejano de clásica resonancia” (27-28). El alegato del estoicismo se cumple. La voz poética proyecta una sensación de fuerza que frena las pasiones en el conjunto de poemas. El acto de profanación, de desacralización, se ejecuta mediante la palabra poética.

La sección “Dédalos filosos” es una propuesta sobre la situación del ser en el mundo. La relación entre el poeta y su realidad es contenciosa. El primer poema “Pierdo mi voz en un verso” es una aceptación de la indefensión. El alegato se reduce al principio genérico “pierdo mi coraza”, luego, escribo (19). La escritura se caracteriza por la paradojas, como en “las cadenas de la libertad,” y los contrastes fuertes como “ruido silenciado” (25) o “soy el todo o la nada” (20). Esos elementos afirman la incertidumbre del ser y el conocer. El apunte del prologuista Martínez-Márquez sobre el fondo nietzscheano de este poeta es evidente.

Echevarria_EstoicismoLa sección “Fusión del absurdo” afirma esa perplejidad mediante una poética irracional que debe mucho a las vanguardias de la primera posguerra mundial. Los procedimientos creacionistas y surrealistas, con su recurso a la metáfora chocante y arriesgada, son parte del arsenal de Abdiel. La sección comienza con una toma de posición en “Observo de la nada” (43). El autor se describe vacío de deseo o pasión como un estoico. Los poemas sintéticos y breves predominan ofreciendo lo mejor de la colección. El brevísimo “Ruinas” (47) -un motivo que se reitera con otros elementos de corrosión a lo largo de la colección- es un buen ejemplo de ello. “Son los despojos / de una vida / que cabalga / en las sombras / de siluetas / anónimas.”  El amigable absurdo facilita la restitución de un orden en donde algo que parece una ciudad y otra cosa que simula un cuerpo se asoma. Pero esa materialidad se reduce a trazos.

“Constante Cronos” es una evaluación del tiempo. Allí Abdiel demuestra una mayor presencia de la retórica surrealista en la frontera del dadá. Las relaciones al azar de elementos inconexos afirman la sensación de irrealidad de manera palmaria.

Por fin, “Seducción del papel” es un manifiesto en torno a la escritura y la disputa con el papel. Escribir en llenar un vacío con otro vacío, parece sugerir. Pero ese vacío no es una derrota: “La palabra se torna / creación de un mundo mágico / que impone la libertad de ser.”(72) Con ello se cierra un círculo. De las primeras preguntas sobre el ser, la poesía lo conduce al ser construido mediante el artificio del texto.

Estoicismo profanado de Abdiel Echevarría es un texto maduro de un joven poeta puertorriqueño que pronto dejará de ser joven. Esa situación no tiene remedio. La propuesta sintética es escribir para vivir. Así sea.

El sujeto romántico en el discurso poético de Abdiel Echevarría Cabán


  • Maribel R. Ortiz
  • Escritora y profesora universitaria

“I will define the poetic effect as the capacity that a text displays for continuing to generate different readings, without ever being completely consumed.”

Umberto Eco

echevarria_estoiscismo¿Cómo se representa el sujeto romántico en los poemas Soy, Vómito infinito, Notas, Cansancio y Dédalos filosos contenido en Estoicismo profanado, colección de poemas de Abdiel Echevarría Cabán?

El poemario Estoicismo profanado, de Abdiel Echevarría Cabán, está dividido en cuatro partes: “Dédalos filosos”, “Fusión del absurdo”, “Constante Cronos” y “Seducción de papel”. Quisiera llamar la atención sobre cuatro textos incluidos en la primera parte del volumen, “Dédalos filosos”, título que  anticipa una imagen sobre los textos reunidos en el conjunto; una hiedra de poemas con  tendencias románticas que evocan la nostalgia, lo idílico, la reminiscencia y la exacerbación del sujeto lírico, que puede vincularse con el Sturm und Drang, término alemán acuñado por los poetas pre-románticos, que quiere decir “tormenta e ímpetu”. El concepto “dédalo” sugiere también un laberinto, un reto confuso al instinto, o el “Dédalo” mítico, el inventor celoso y el Hermes helénico, padre de Ícaro.

Si “Dédalos filosos” sugiere la metáfora de un viaje a través de un laberinto peligroso e incomprensible en apariencia; “Fusión del absurdo” es algo así como una toma de posición al lado de la irracionalidad y la emocionalidad que es propia de románticos, surrealistas y postmodernistas. “Constante Cronos” apela a otro tema del romanticismo que es el tiempo y el problema de la trascendencia; y “Seducción de papel” parece una apelación a la salvación por la estética que es alternativa de románticos e irracionalista post nietzscheanos. La propuesta de Abdiel es a “resistir estoicamente” la amenaza que le rodea.

En el poema “Soy”, la primera estrofa propone:

Soy dos mundos unidos en una palabra.

Soy una palabra unida a dos mundos.

Soy el alma perdida y atada

Llama a la atención, el empleo de la anáfora en el conjunto de todos los versos. La voz poética, a través de esta figura retórica, expresa la exaltación del sujeto, una característica distintiva del romanticismo. Interesante es el uso del retruécano en el primero y el segundo verso de la primera estrofa, como forma lúdica del lenguaje, que se asemeja a un problema de lógica o de ingenio, parecido a un acertijo:

Soy dos mundos unidos en una palabra

Soy una palabra unida a dos mundos.

Abdiel Echevarría dice que el Yo es el todo: mundo, palabra que lo traduce y alma que lo anima. En el poema “Vómito infinito”, el título es una premonición del discurso poético. En la primera estrofa:

Soy el todo y la nada de mi existencia

negado a sobrevivir en sus lindes ausentes.

Embriagado soy del éxtasis la anuencia

abdiel_echevarriaLa metáfora de la duplicidad del ser o del sujeto, está nuevamente presente, ahora desde una perspectiva sombría y decadente que retoma los sentimientos de melancolía y evasión de los escritores románticos decimonónicos. El primer verso ostenta una postura maniquea en cuanto a la eterna lucha entre dos principios opuestos e irreductibles, “el todo y la nada”, típica de un romanticismo pagano, que vuelve a mirar a la Edad Media como modelo de inspiración.

En el tercer poema, Notas, el poeta maneja ciertos recursos poéticos como la sinestesia y el oxímoron a manera de un juego semántico. En la primera estrofa, por ejemplo:

Notas sumisas resbalan por mi espalda.

Acarician mis brazos rendidos

como un musical de invierno.

En estos versos el sentido auditivo es sustituido con el sentido del tacto, el cual se convierte en la cosa sublimada por la voz poética. La alusión a las “notas sumisas” y al “musical de invierno”, me remite al Concierto número 4 en Fa menor Invierno, que forma parte de Las cuatro estaciones; la serie de conciertos para violín y orquesta del compositor y músico veneciano Antonio Vivaldi. Así mismo, el lenguaje musical, las notas, apelan a los sentidos, de la misma manera que para los simbolistas, en especial, Baudelaire, “la música se vuelve vehículo de expresión de ideas por su sustancia simbólica”. La imagen de las notas que resbalan por su espalda, da la sensación de que se encuentran en un estado líquido, como notas de nieve fundida, por la alusión al invierno.  Lo “líquido” es un signo de lo femenino ¿se feminiza? Las notas son “caricias, ¿hace el amor en ese verso?

“Dédalos filosos”, último poema interpretado, puede ser interpretado como una síntesis de la propuesta del poeta:

Vierte el fluido consecuente de narcisismo en mis labios.

Hato harapiento de mi hoz,

dédalos filosos, palabras retraídas,

laxo perfume enmudecido

en el silencio neural.

Mares de ensueño

cobijados en su concha dormida

Pajal abarrotado en racimos de luciérnagas.

Madeja enrojecida de deseo,

sumida en el lagar de mis cobijas.

Este poema, cuyo título corresponde a la primera parte del poemario, es quizás el más “caótico” del conjunto. Llama la atención la referencia a las cosas aglomeradas: “dédalos filosos”, “hato harapiento”, “madeja enrojecida”, “pajal abarrotado”, “racimo de luciérnagas”. Esta sensación de acumulación, que crea el efecto de desorden o anarquía, se vislumbra en el título del poema. Dédalo es un laberinto, un reto confuso al instinto, como mencionara al principio de este trabajo.

En resumen, el sujeto lírico y los temas de los poemas interpretados de Echevarría Cabán, comparten muchos paralelos con el sujeto lírico y los temas de los escritores románticos y los simbolistas como Baudelaire. En estos poemas se aprecia la exaltación del Yo, los sentimientos de melancolía y evasión, el vínculo con la naturaleza; la cual participaba de los propios sentimientos del poeta así como sus distintos estados de ánimos, que deambulan entre lo sublime y lo sombrío.

Estas similitudes que se dan entre la poesía de un escritor novísimo de la llamada época de la posmodernidad y las características que comparte con la poesía de los escritores románticos decimonónicos podría estar relacionada, con el desencanto y la pérdida de la ilusión ante el discurso de la irracionalidad y del vacío de las ideologías. Por lo tanto, la poesía es el instrumento para el cuestionamiento de la identidad, la búsqueda del Yo (fragmentado) y el rechazo a los valores de la tradición, heredados de los modernos.

Nota: El comentario que antecede es la síntesis de una investigación graduada más extensa.

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