La censura literaria: ¿Cuándo eliminaremos los tabús?


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El tema de la censura de los libros para muchos podría parecer una nueva faceta en nuestra historia, mas ignoran que con la colonización americana nuestra literatura comenzó a perderse. Ahora, luego de un cambio de gobierno, nuestro nuevo Primer Mandatario se ha tomado la gentileza de proclamarse como padre en una situación que no necesita una opinión patriarcal, sino más bien alude al nuevo despotismo que busca regir a Puerto Rico. Los libros de José Luis González, Edgardo Rodríguez Juliá, Juan Antonio Ramos y José Luis Vega expresan una realidad cultural de la que no se escapa ningún puertorriqueño; no menciono a Carlos Fuentes, ya que es mejicano. Por ende, el Departamento de Educación (DE),

junto a su secretario Carlos Chardón, han quedado en total ridículo frente a literatos y maestros que consideran absurda la idea de limitar a los estudiantes en su aprendizaje por el simple hecho de querer dejar en tabú “palabras malas” o descripciones de “alto contenido sexual”.

Siempre he considerado que hay dos tipos de educación: la intelectual y la callejera. Aunque para los líderes elitistas esto no tiene ningún tipo de lógica nosotros lo jóvenes enfrentamos a diario situaciones peores, ya sea en los hogares o en las afueras de los mismos. Asimismo, el Pen Club de Puerto Rico ha adoptado una postura bastante sólida al expresar su rechazo a la medida política que pretende ejercer Luis Fortuño, el gobernador de nuestra Isla, y Chardón. En un comunicado de prensa, publicado en la página cibernética http://www.vidadigital.com (blog del profesor Mario Nuñez Molina, de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez) el grupo de escritores avaló el que la medida es una acto en contra de nuestra constitución, la cual plantea la libertad de expresión; segundo, que las dictaduras buscan que la masa poblacional sea analfabeta, ignorante y pobre (más fácil el controlarlas); tercero, va en contra de lo que se define como democracia; y por último, en vez de avanzar nos estanca, pues no estaríamos creciendo a la par con la globalización. Todos los puntos deben ser analizados con cautela.

Luis Fortuño

El primero cae dentro del aspecto legal, que para ser Fortuño abogado licenciado debe conocerse a cabalidad. Éste precisamente es el que ha llevado a que los periodistas también entren en la discusión de la censura, ya que la libertad de expresión es la base de la profesión periodística y de un sistema democrático. El segundo aspecto no se aleja de la faceta política, pero esta vez alude a lo que nuestro Eugenio María de Hostos quiso enseñarnos. Según nuestro gran prócer la revolución era a través de la educación, pues un pueblo educado tiene las armas necesarias para defenderse; y hasta el revolucionario Ernesto “Che” Guevara pensaba que “el conocimiento nos hace responsables”. ¿Qué mejor para un Gobierno que tener bajo su dominio a una masa poblacional “zombie”? Continuando con el tercer punto, que sigue siendo político, la democracia es, según el diccionario de la Real Academia Española, “doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno”. ¿Por qué se nos quiere negar el acceso a la información? ¿Qué ocultan o qué exponen estos textos que aterran al DE y al Gobierno? ¿Vivimos en una verdadera democracia? Para finalizar el pensamiento, si no nos informamos no evolucionamos; si de por sí la historia se repite es importante conocer el pasado. El mundo está desarrollándose extremadamente rápido en conjunto gracias a las nuevas tecnologías. Somos la gran aldea visualizada por muchos, tanto así que nuestra lucha local por la censura alcanzó publicarse en el New York Times y en páginas cibernéticas internacionales. Entonces, ¿creo que tendrá repercusiones en el DE? Púes ya las tuvo. El DE le pidió al Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) que evaluara las lecturas, lo lamentable del caso es que la institución no quiera inmiscuirse en el asunto. ¿Qué si tuvo alguna consecuencia? Chardón declaró que su preocupación era más por los jóvenes del sistema de Educación Especial y agregó que sólo censurarán el texto “Aura” de Carlos Fuentes. También, en entrevista radial por WKAQ y Noti Uno el Secretario sostuvo que la medida sería temporera. ¡Qué muchas contradicciones en cuestión de segundos!

Me tomare la libertad de felicitar a los escritores boricuas en este trabajo, pues su manera de protestar ha sido una muy efectiva. Cada cual ha expuesto su pensamiento independiente, mas todos entienden que es una estupidez la iniciativa que se ha ejercido. Dicha controversia lleva a estos artistas de las palabras a defender no sólo la profesión, sino también nuestras raíces. A ellos se han unido maestros, periodistas y estudiantes en actividades realizadas frente al DE, cuyo objetivo es leer los textos obscenos y soeces que “atentan” contra nuestra ética y moral. Es inaceptable que en menos de un año la clase artística de la Isla haya tenido que salir en defensa de su labor en un sin número de ocasiones y que el ICP se haya mantenido al margen de lo que pasa o pueda pasar con nuestra cultura, cuando se supone que ellos protejan nuestro patrimonio. ¡Tremenda labor que ejercen! Han convocado al pueblo a leer los libros, a crear un pensamiento crítico autónomo, a recordar que estamos hablando de la puertorriqueñidad y a simplemente canalizar que el sexo y las malas palabras son parte de la vida, por lo tanto, ya sea en un libro, en la calle, por la televisión, en la radio, por algún amigo o lo que fuese si se va a aprender, se aprende. Además, para qué están los educadores de por medio sino es para mantener una sana absorción de las situaciones que se plantean en las lecturas. ¿Quiénes más ignorantes, los estudiantes de undécimo grado o los líderes del País? Ello demuestra a su vez la falta de apoyo a los maestros, a quienes no se les está brindando ningún tipo de confianza, ni de suspicacia para dialogar los temas con los estudiante.

GobernadorEntrando ahora en la discusión de la opinión pública, antes de decir algo de los medios, por mi parte no he escuchado a muchas personas hablar del tema y será porque soy estudiante universitaria. No obstante, eso es preocupante, pues supone que no existe el interés del pueblo por la educación, ya que más se escucha sobre una pelea de boxeo que se dará en un fin de semana. La intervención de los escritores Ana Lydia Vega, Mayra Santos Febres, Luce López- Baralt, Mario R. Cancel, Marta Aponte Alsina, entre otros, ha sido la bomba que ha iniciado el gran debate. La literata Liliana Ramos Collado manifestó que “curiosamente, los libros suprimidos son obras dirigidas a la crítica social del presente histórico, y el uso de malas palabras es apenas indicador de ese interés en reflexionar sobre el aquí y el ahora.” Mientras que su colega Arturo Echevarría arremetió en contra del DE tras declarar que “la iniciativa tomada por el DE tiene consecuencias gravísimas, y, como tal, merece nuestro repudio más enérgico. Se trata no sólo de una intervención indebida que coarta el derecho que tiene el estudiante puertorriqueño a conocer su propia tradición literaria, sino que atenta contra la libertad en que se fundamenta toda expresión artística». Por consiguiente, la opinión pública se divide en dos grupos: uno compuesto por políticos y jefes de agencias gubernamentales que comprenden que los libros no son aptos para jóvenes de 16 y 17 años por su contenido sexual y uso de palabras soeces y otro conjunto por periodistas, maestros, estudiantes y literatos que defiende el derecho a la educación, a la libre expresión y a la cultura. Lo cómico del asunto es que su censura es pura fantasía, porque las razones que dan alimentan la curiosidad de cualquiera. ¿Qué muchacho o muchacha de esta generación no se motivaría a leer un libro que sea un poco más sencillo de entender por la semejanza que tienen sus descripciones a lo que ocurre a su alrededor? ¿Quién no se sentaría a leer un texto que te fue negado? Fácilmente la tortilla se vira, es una paradoja.
El tema lo he seguido por la Internet, en donde he podido conseguir noticias, grabaciones de entrevistas radiales y blogs. La censura en la opinión pública está más a favor de la educación que de la ignorancia. A estas alturas es ilógico eliminar textos que recaban la esencia del ser puertorriqueño para mantenernos ilusos culturalmente. De cambiar al otro lado de la moneda, entonces hay que tomar precauciones, pues si en Puerto Rico la política continúa inmiscuyéndose en asuntos que no debe terminaremos como un sistema comunista sin que haya ganado el tan temerario Partido Independentista. Lo importante es crear un criterio propio, pues al cuestionarles a los altos ejecutivos del DE su opinión de los libros, éstos constaron que no los habían leído. ¿Cómo se atreven entonces a censurarlos sin conocer su contenido? Por eso es imprescindible conocer todos los ángulos de una controversia tan debatible con ésta.

Culmino éste ensayo con un pensamiento propio: “No permitamos que el Gobierno mate nuestra identidad cultural plasmada en lecturas que sólo acentúan la realidad del ser puertorriqueño. No permitamos que nos conviertan en máquinas programadas a su antojo, haciendo del pueblo un grupo de ignorantes manipulables.” Esto va para largo, es una lucha compuesta de muchos elementos y ninguno está aislado del otro. Hoy es la educación y la cultura, mañana una sorpresa. Los escritores han planteado sus posiciones de manera contundente, entretanto Fortuño y Chardón se han limitado a utilizar aseveraciones que no caben en este momento de la vida boricua. Eduquémonos, esa es la única herramienta que tenemos para sustentarnos en donde sea, no es justo que los grandes intereses decidan qué lo que debemos aprender. No te dejes llevar por el punto intermedio de la información, el “conocimiento parcial de la realidad” como definió Platón.

Publicado con autorización de la autora.

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