Narradores 2000 : Gracia, ficción y política en una novela


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  • Escritor e historiador
Nota: El comentario que sigue fue escrito en marzo de 2006. Lo incluyo a manera de introducción con el fin de abrir la discusión sobre la nueva novela de Elidio La Torre Lagares, Correr  tras el viento (2011).

 

Gracia (2004), novela de Elidio La Torre Lagares, manufactura una fábula social y política del Puerto Rico de principios del siglo 21 simbolizada en la conflictividad entre Sam Eagle y Patria. El erotismo y la violencia sádica matizan la relación erótica de la pareja hasta que la ruptura, materializada tras la experimentación de Patria con la droga de moda, ve a dios.

El acontecimiento puede leerse como un ritual de paso hacia un cosmos desconocido y, por ello, deseado. En ese sentido el acto resulta liberador y peligroso por el tipo de reto que representa para la autoridad de Sam Eagle y el misterioso Tío G. Pero el episodio también puede leerse como una reconstrucción del reto de Eva a la autoridad divina en el juego de la tentación y la seducción. Los paralelismos entre gracia y el soma en la novela de Aldous Huxley, Un mundo feliz (1932), no pueden ser pasados por alto.

El bajo mundo del narcotráfico y los espacios de lavado de dinero expresan la voluntad de La Torre Lagares de actualizar la narrativa puertorriqueña a la luz de su lectura del film noir y el pulp fiction, dos medios cuyos lenguajes e iconos han impregnado buena parte de la narrativa contemporánea.  La recuperación de ese tipo de recursos genera una estética retro que celebra la violencia y da un giro peculiar a la obra de este escritor.

En gran medida se trata de la reescritura de un lenguaje característico de los narradores de la tradición de la Beat Generation que ha sido poco comentada por la crítica hasta el presente. El personaje del Yonqui que aparece y desaparece a través del texto, el cual resulta ser el mítico Arcángel San Miguel que vuelve a combatir contra el demonio, recuerda al Yonqui de la conocida novela de homónima de William S. Burroughs de 1953.

Este tipo de escritura de la violencia remite también al thriller literario en la tradición del Paul Auster de la Trilogía de Nueva York o el Ian McEwan de El placer del viajero (1981), una pieza maestra de la “Nueva Novela inglesa.” En cierto modo, la experiencia con el recurso a la violencia marca una pauta que ya se había hecho notable en la literatura de ciencia ficción posterior a los años 1980 en el resto de América y que rompe con la tradición del boom y de la generación de 1970 en el país.

En Gracia se desarrolla un juego con múltiples remedos del lenguaje de las religiones finalistas, las ideoreligiones populares y el marco conceptual extático. El juego es irónico en la medida en que se equipara simbólicamente a la evasión mediante alucinógenos. El papel que cumplió el tequila o el mezcal en la novela de Bajo el volcán de Malcolm Lowry, lo ejecuta en este caso gracia.

El procedimiento es notable tanto en los capítulos en que se ofrecen los antecedentes del alucinógeno, como en el momento de reconstruir los efectos de la poderosa droga controlada por el Tío G., también conocido como “El profeta.” El hecho de que el lenguaje utilizado para crear la impresión del éxtasis sea una representación paródica y caricaturesca del que todavía usan ciertas ideoreligiones populares asociados a la llamada New Age, representa un comentario del presente en el cual esos sistemas imaginarios se han popularizado.

La novela está salpicada de una serie de apostillas sobre un orden social en crisis. El peso que tiene la terrible experiencia de Sam en Vietnam, o el fracaso de los proyectos de Abel Pesares, estudiante de literatura que termina escribiendo esquelas funerarias, son dos modelos de ello. La frustación con el mito de la libertad y el de la escritura, son obvios.

La novela delata situaciones polémicas del presente global y decadente, tales como las narco-guerras y la utilización del tráfico internacional de estupefacientes para el financiamiento de proyectos bélicos. No hay que olvidar el escándalo Irán-Contras de la época de Ronald Reagan, el papel del opio en el mundo afgano previo y posterior a los talibanes, y la relación de la amapola y las luchas armadas en Colombia.  La droga gracia representa una garantía para el flujo de dinero que los estados y las organizaciones violentas aprovechan a la hora de adelantar sus proyectos.

El balance entre la lectura simbólica y la lectura política de Gracia, y la internacionalización de un título puertorriqueño producto de un autor de nueva generación, representa un acontecimiento literario valioso para la nueva narrativa puertorriqueña.

Comentario sobre el libro: La Torre Lagares, Elidio. Gracia. Bogotá: Oveja Negra, 2004. 209 pp.

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